Gotor y las erratas

En rueda de prensa ofrecida hoy,  el Rector, acompañado por un Vicerrector, viene a reconocer que ha alterado el proyecto de Presupuestos de la Universidad, disfrazando su conducta con el argumento de que las modificaciones introducidas trataban únicamente de corregir decenas de humildes e inofensivas erratas.
Pero el problema es que la alteración en unos Presupuestos de la cuantía de precios, tasas y canónes, y la introducción de nuevos conceptos o servicios universitarios sujetos a precio, no constituyen nunca una corrección de erratas, por mucho que las califiquen así un Rector y un vicerrector de Universidad. Por eso se ha cometido una irregularidad en la tramitación del Presupuesto y se han menoscabado las competencias del Consejo de Gobierno, comportamiento que no tiene excusa.

Gotor, que es un científico con experiencia en publicaciones, debe saber distinguir entre erratas y cambios.

En cuanto a la acusación de que mi denuncia obedecía a razones electoralistas,   olvida Gotor que la defensa del rigor y de la transparencia en los procedimientos administrativos y de la necesidad de que se respeten las competencias de los órganos de gobierno universitarios, es una cuestión de legalidad,  ajena a los procesos electorales.

Esta rueda de prensa la ha hecho el Rector Gotor en un breve alto en el frenesí de actos a los que se viene dedicando desde que convocó las elecciones, pero esos actos no son electoralistas, por supuesto.

La imagen de la Universidad y el silencio del Rector

Si a finales de enero el Rector Gotor se permitía afirmar que “la Universidad está más valorada desde que yo soy el Rector”, ayer admitía que le preocupa mucho la imagen de la Universidad, a la vista de las informaciones sobre los regalos de Igrafo y Almacenes Pumarín, en las que se cita entre los receptores habituales al “gerente, E.G.G.”.

Ante tan preocupante noticia, que está siendo objeto de muchos comentarios dentro y fuera de la institución, el Rector se limita a decir que “no quiero comentarlo públicamente hasta que pueda analizarlo” y que es “un tema embarazoso”. Convendría que terminara pronto su análisis y se pronuncie públicamente, para que todos sepamos a qué atenernos. Cuanto más tiempo pase, peor.

Elecciones al Rectorado en marzo

Tras dar la primicia en una reunión particular, en menosprecio del Consejo de Gobierno, el Rector ha anunciado que la elección será el próximo 15 de marzo. La explicación que ha dado es que hay que desarrollar el proceso en período lectivo y que después de Semana Santa le parecía muy tarde. Pero la práctica enseña que a veces la fecha de las elecciones suele ajustarse para evitar que coincidan con medidas o noticias impopulares y negativas que, de ser conocidas, podrían perjudicar las posibilidades del candidato. ¿Será éste el caso?

Intervención en el Claustro de la Universidad (15 diciembre 2011)

Estamos celebrando probablemente el último Claustro ordinario de este mandato rectoral, por eso tenía especial interés el Informe del Rector, el cual ha consistido en una larga enumeración de datos y en un autoelogioso mensaje de campaña electoral. Tras escucharle con atención, quisiera ahora dar mi opinión sobre el estado de la Universidad.

Parto del reconocimiento de que por exigencias legislativas este período de gobierno ha tenido que afrontar importantes transformaciones en nuestra Universidad, como son la implantación del sistema de Bolonia y las fusiones de centros; además, este rectorado decidió –y yo comparto esa decisión- optar en su día al sello de excelencia internacional. Estos 3 retos son difíciles y hay que subrayar el trabajo desarrollado para alcanzarlos, pero nos engañaríamos a nosotros mismos si no pusiéramos de relieve también las debilidades que se aprecian en lo realizado.

En efecto, durante este año, la adaptación de la docencia al nuevo sistema ha seguido arrastrando enormes dosis de burocracia y grandes problemas en la organización docente. Ya sea por falta de previsión o por un deliberado intento de ahorrar justamente donde no procede, el caso es que en algunos centros se han estado desdoblando grupos hasta hace poco y hay planes docentes que todavía no están completos, con los perjuicios que esto supone para los estudiantes, los centros y los departamentos afectados. A su vez, la puesta en marcha del Centro Internacional de Postgrado ha traído el caos a lo que hasta ahora era un sistema sencillo de matriculación, sometiendo a los interesados a múltiples penalidades administrativas.

En el tema de las fusiones, es verdad que la nueva normativa estatal sobre las Escuelas Universitarias obligaba a tomar decisiones, pero éstas se tomaron con precipitación, sin escuchar la opinión de los implicados y, en definitiva, con imposición. En el caso de las facultades de humanidades, no había exigencia legal ni mucho menos prisa. En general, no se hizo un análisis riguroso de las repercusiones de las fusiones y, en particular, no se calcularon las innegables dificultades de gestión posteriores. Este Claustro vivió las intervenciones de diversos decanos y directores afectados señalando los inconvenientes y los previsibles problemas, pero el rectorado enfocó aquello como un mero trámite, sin escuchar sus razonamientos. Todo esto ha sido así, y todos lo sabemos, por mucho que un informe hecho por unos llamados “expertos internacionales”, encargado por el ministerio a mayor gloria de su política sobre CEI, haya querido alabar el proceso utilizando parámetros externos de valoración ajenos a la comunidad universitaria implicada.

En cuanto al CEI, la comunidad universitaria asiste atónita a un despliegue mediático que en estos días tiene su máxima expresión en la Estación Experimental Off-Shore. La prensa nos ha informado de las múltiples posibilidades e incontables beneficios que por lo visto va a deparar, pero seguimos sin saber datos esenciales, como son: su ubicación (para lo que según ha dicho el gerente del cluster habrá que esperar un mes y habrá que tener en cuenta “un importante número de variables”); el cumplimiento de los requerimientos legales para su puesta en marcha (que tampoco se han alcanzado todavía); las empresas que participarán (en este punto, hay contradicciones, pues mientras que la vicerrectora dijo en el último Consejo de Gobierno que hoy por hoy no había ninguna, el gerente del cluster ha dicho en la prensa que las hay pero no se pueden decir); o, por citar un extremo especialmente significativo, los grupos de investigación de nuestra universidad que participan en las tareas científicas. Me daría por contenta con que se nos informara sobre este último aspecto, porque ustedes hablan de un número alto de grupos de investigación pero todavía no he podido encontrar a ningún investigador que diga que está realmente implicado en ello, más allá de haber dado sus datos en alguna ocasión. Tampoco estaría de más saber por qué la Universidad de Oviedo no ha aprovechado la convocatoria de este año para intentar pasar de la categoría de CEI de ámbito regional a la de CEI, como ha hecho con éxito la de Santiago de Compostela.

Yo no dudo de la buena intención que anima al rectorado y soy la primera en desear éxitos al CEI, porque serían nuestros éxitos, pero tal como van las cosas, la forma de enfocarlo cada vez se parece más al Gabinete de falsos que dicen que tenía Colbert, el ministro de Luis XIV, para animar a la creación de Compañías de Navegación, un Gabinete formado por un grupo de señores dedicados a escribir descripciones fantásticas de países inexistentes que incluían inventarios de riquezas sin fin.

Sr. Rector, la comunidad universitaria no se siente implicada con el CEI, no puede sentirse implicada porque quiere saber que se cuenta con ella, quiere ver realidades y no sólo proyectos virtuales, quiere, en fin, tener motivos para considerar razonable el embarcarse en unos costosos y duraderos créditos que por sus características están haciendo dudar sobre su aceptación a otras universidades y Comunidades Autónomas y que sobre la capacidad de esta Universidad para pagarlos de momento sólo tenemos la esperanza de que las empresas contribuyan.. En definitiva, tenemos un CEI ad futurum que corre el riesgo de pasar a ser sine die.

Junto a lo anterior, también hay que decir que la política de profesorado sigue gravitando en gran medida sobre los contratos baratos de profesores asociados, sin ofrecer un futuro a los jóvenes que quieren desarrollar su carrera académica y a los que la Universidad necesita para atenuar el envejecimiento de las plantillas. Así las cosas, y con el aumento de carga docente que la implantación de Bolonia ha supuesto para el conjunto del profesorado, no se entiende que el Rector haya dicho en una entrevista, a propósito del compromiso del Principado de contratar a 30 profesores más por año durante los próximos 4, que “con la mitad sería suficiente”.

En cambio, la política en relación con el PAS se está viendo mejorada con la convocatoria de varias oposiciones y con el anuncio de la puesta en marcha de la carrera profesional incluso con anticipos a cuenta que ya se están haciendo efectivos. Como tuve ocasión de decir en el Consejo de Gobierno, me alegro y apoyo esta iniciativa, que por cierto supone una excepción en esta época de recortes en toda Europa (y confío en que no se entere la Sra. Merkel, no vaya a ser que lo impida) pero espero que existan las necesarias garantías presupuestarias para que no se frustren las expectativas generadas. Digo esto porque conviene que se sepa que la propuesta –por el momento sólo es una propuesta-  de la carrera profesional no va acompañada de una memoria económica que la avale.

Respecto a los estudiantes, sus exigencias de mejora de la calidad en la implantación de Bolonia fueron expresadas en la calle y, aparentemente, compartidas por el Rectorado. Los problemas docentes a los que me he referido al comienzo de mi intervención me hacen temer que se ha avanzado poco. En la actualidad, están aflorando cuestiones como la de la permanencia, el numerus clausus o las tasas, que requieren debate, claridad y transparencia.

Todo esto sucede en un contexto caracterizado por una gestión opaca, en la que la aplicación de las normas  se modula según circunstancias subjetivas y se hieren sensibilidades, como ha sucedido con el lamentable caso de los profesores que solicitaban ser nombrados eméritos.

En este año que ha transcurrido desde la anterior sesión del Claustro, nuestra Universidad ha seguido siendo gobernada sin proyecto y sin liderazgo. Se ha ido a remolque de las iniciativas ajenas y se han tomado decisiones sin planificación estratégica, en un continuo ejercicio de voluntarismo. Esta Universidad y esta región necesitan que las cosas se hagan de otra forma: con criterio, con eficacia, con transparencia y con participación.

Una apuesta por la participación: la candidatura se incorpora a las redes sociales

Hoy nos incorporamos a las redes sociales. Lo hacemos porque son un instrumento de comunicación fluida y de participación, que son precisamente rasgos por los que esta candidatura quiere caracterizarse. Desde ahora, ofreceremos desde la página en Facebook y el perfil de Twitter una forma ágil de hacer partícipe a la comunidad universitaria de un proyecto que se construye con su imprescindible participación. Estas redes serán un foro de debate y de propuestas, así como un canal de comunicación permanentemente abierto para todo lo que tenga como referente el futuro de la Universidad de Oviedo.
No se trata de una herramienta electoral, es la prueba de una voluntad de futuro. Nuestra candidatura contempla todo esto como un ejemplo adelantado de lo que debería ocurrir en la gestión de un Rectorado como al que aspiro en la Universidad de Oviedo, para convertir en protagonista de verdad a la comunidad universitaria y a la sociedad en su conjunto.
Esta voluntad está avalada por los hechos, pues desde 2008 hemos mantenido la actividad de la web pazandres.es, desarrollando en ella nuevos contenidos, lo que no ha ocurrido con ninguna otra de las que se crearon para las elecciones al rectorado celebradas aquel año.
Se trata de una apuesta firme de esta candidatura en relación con las oportunidades que las TIC ofrecen para el contacto cotidiano con la realidad universitaria de Asturias.
Animo a la participación en el perfil en Twitter de @pazandres y en la página de Facebook, para convertirlos en lugar de reflexión sobre el futuro que queremos para la Universidad de Oviedo, aprovechando las posibilidades que las redes sociales proporcionan para crear comunidad y fomentar ideas y debates. Esto es justamente lo que la Universidad de Oviedo debería seguir haciendo y lo que siempre he tenido como referente fundamental de mi quehacer universitario.

¿Créditos caros para la excelencia?

Con ese titular, expresado en sentido afirmativo, un diario de difusión nacional informaba ayer de que las dudas sobre la financiación de los CEI crecen y comentaba los problemas con los créditos que el ministerio saliente ha propuesto.
La Junta de Andalucía ha renunciado a firmar los correspondientes convenios con el Gobierno por considerar que las condiciones financieras superan las del mercado. Universidades de otras Comunidades Autónomas están sopesando también su decisión.
A todo esto, como señala también el reportaje, el Ministerio de Economía y Hacienda todavía no ha dado el visto bueno a los créditos y cuando se lo plantee tendrá que tener en cuenta la estabilidad presupuestaria de cada Comunidad.
En nuestra Universidad, la tramitación de la autorización para la aceptación de los créditos no ha ido acompañada de un estudio económico serio sobre las consecuencias del endeudamiento. ¿Vivimos en otro mundo?

Un logro del CEI: el endeudamiento Ad Futurum de la Universidad

Dentro de este Campus de Excelencia Internacional que en nuestra Universidad lo mismo sirve para un roto que para un descosido y que dicen que existe pero nadie lo ha visto, el Rectorado va a poner en marcha un proyecto de construcción de una Estación experimental off-shore, que según su Memoria justificativa “permitirá desarrollar tecnologías e investigar sobre generación, transporte y almacenamiento de energía renovable off-shore, biodiversidad marina, acuicultura, mitigación medioambiental y mediciones en el medio marino relacionadas con el cambio climático”. Ojalá.

El caso es que el Ministerio de Ciencia e Innovación ha concedido ayudas en forma de dos préstamos y su aceptación implicará para nuestra Universidad un endeudamiento de casi 10 millones de euros, que habrá que empezar a afrontar en 2014 y años sucesivos. Por otra parte, la Vicerrectora del CEI ha reconocido ayer en el Consejo de Gobierno que hasta el presente ninguna empresa ha comprometido apoyo económico para el proyecto.

Mientras seguimos a la espera de resultados científicos, ya tenemos un resultado tangible del CEI: el endeudamiento por una cantidad respetable. Además, con este logro se cumple con una seña de identidad del CEI, pues tal endeudamiento es Ad Futurum: uno de los préstamos se estará pagando durante 6 y otro durante 12 años. En cuanto a la Estación, esperemos que no acabe siendo lo que el viento se llevó.

LAUDEO (La Antigua Universidad de Oviedo)

Aquí tenemos otro de los grandes descubrimientos de nuestro insigne equipo rectoral, innovador donde los haya, derroche de imaginación y ejemplo de aprovechamiento de los recursos, que dentro de pocos días –a lo sumo semanas, ya veréis– aparecerá cargado de alabanzas por parte de “especialistas internacionales” y hasta adoptado como modelo en otras universidades, como ocurrió con la fusión de centros.
Vamos a analizar un poco esta gran creación, para ir aprendiendo:
¿Qué es “un gran centro cultural”? Es un edificio dedicado a la cultura, con una programación y su correspondiente gestión.
Entre las actividades programadas se puede pensar en exposiciones, conciertos, conferencias, debates, teatro… Todas ellas actividades que nunca se desarrollaron hasta ahora en el Edificio Histórico, ¿verdad? ¡Menos mal que por fin se descubrió!
¿O es que en realidad la Universidad de Oviedo nunca desarrolló actividades culturales desde la época de Rafael Altamira? ¡Ya era hora de recuperar “el espíritu inicial de la Extensión Universitaria”! Tres años y medio les costó a los sucesivos vicerrectores de Extensión Universitaria de este periodo enterarse de qué era ese extraño vicerrectorado que les había tocado en suerte…
Lo que sí hay que reconocer es el acierto del nombre: LAUDEO. Es bonito, sonoro y sugerente. Una donación muy afortunada para la Universidad de Oviedo.
Pero, claro, si somos un poco rigurosos, hemos de reconocer que el grandioso descubrimiento consiste en ponerle un hermoso nombre a algo que se viene desarrollando en nuestra Universidad desde hace mucho tiempo. Cierto que quizás así se venda mejor.
Preguntémonos si también a la inteligente y culta “comunidad universitaria” no le están vendiendo últimamente mucho humo envuelto en papel de colores…

(Contribución de la profesora Concha Masa, a propósito de la siguiente noticia aparecida en prensa:
La Universidad de Oviedo ha dado un paso definitivo en la reorientación de su Extensión Universitaria con la creación de un gran centro cultural en el Edificio Histórico, su inmueble más emblemático en el centro de la ciudad. La Antigua Universidad de Oviedo (LAUDEO) será el emblema que agrupará toda la programación cultural universitaria.
El rector, Vicente Gotor, y el vicerrector de Extensión Universitaria, Vicente Domínguez, presentaron el proyecto, que se pone en marcha con los propios recursos de la institución académica y que pretende “ejemplificar nuestro compromiso con la sociedad, a través del conocimiento y la creación”, en palabras del rector.
El nombre de LAUDEO ha sido creado y donado a la Universidad por Fernando Beltrán, poeta, impulsor del Aula de las Metáforas y “nombrador” de prestigio nacional. El propio Beltrán explicó durante la presentación de este proyecto la génesis del nombre, para el que trabajó con más de 400 palabras hasta llegar a LAUDEO, procedente del latín; un nombre “breve y con fuerza”, que finaliza con la “O” de Oviedo y también de “orbe, como una llamada de atención sobre el mundo, sobre lo global”.
La sede central de LAUDEO será el Edificio Histórico de la Universidad, que contribuirá además a poner en valor el patrimonio de la institución académica. El centro tiene como principal objetivo mostrar a la sociedad y hacerla partícipe de la creación que se genera en el seno de la institución académica en todos los ámbitos, en un marco privilegiado como es el Edificio Histórico.
El proyecto arranca con los actos organizados en colaboración con la Fundación Príncipe de Asturias con motivo de la semana de entrega de los galardones. Las actividades que se desarrollarán simbolizan de alguna forma el objetivo del centro cultural: arte, ciencia y música.
LAUDEO también promoverá distintas Aulas temáticas, algunas ya en marcha: aulas de debate, música pop-rock, poesía, narrativa, ópera, teatro y Aula de Música Iberoamericana “Grupo de Oviedo”. “La marca LAUDEO se podrá ver en todos los rincones de Asturias”, explicó Vicente Domínguez, que apostó por un centro cultural “vivo y atento a la colaboración con otras instituciones”.
El proyecto responde también a la intención de recuperar el espíritu inicial de la Extensión Universitaria, que arrancó en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, cuando el 24 de noviembre de 1898 se inauguró el primer curso de Extensión Universitaria de la historia, impartido por Rafael Altamira, bajo el título Leyendas de la Historia de España.)

Un proyecto para una Universidad distinta

Hoy he anunciado mi intención de presentarme a las elecciones al Rectorado para defender un proyecto colectivo basado en la idea de alcanzar una Universidad pública de calidad en la docencia y en la investigación, tanto básica como aplicada, ágil en la gestión, transparente y participativa en la toma de decisiones y comprometida con Asturias.

Como siempre, con retraso

 Tras el comienzo del curso, se reanuda la actividad del Consejo de Gobierno. Entre los temas, la prórroga de los contratos de los asociados LRU. Ya era hora.